I. Todos vamos hacia algún lugar, todos tenemos un destino.

¿Has tomado tiempo para pensar acerca de tu destino? ¿Entiendes la dirección a la que tu vida se esta dirigiendo? ¿Piensa por un momento donde estabas hace cinco o diez años atrás?  ¿Que estabas haciendo entonces? ¿Podrías imaginarte en ese entonces como seria tu vida ahora? Es probablemente más de lo que te podías imaginar. ¿Y como será tu vida en cinco o diez años desde ahora, si el Señor aun no ha retornado? ¿Puedes imaginártelo? Si, cada un o de nosotros tiene su propia destinacion y destino.

Es interesante como el destino de uno puede cambiar en solo un momento. Muchos de nosotros hemos encontrado tragedia, pérdida, decepción u obstáculos, que parecen cerrar la puerta en nuestras esperanzas y sueños para el futuro. Pero, lo opuesto puede también suceder en nuestras vidas. A menudo, de maneras imprevistas y en tiempos inesperados encontramos un momento que puede cambiar nuestro destino y llevarnos en nuevas direcciones más allá de lo que nuestras mentes puedan imaginar. Puede suceder tan solo escuchando la información adecuada o tal vez descubriendo la oportunidad justa o aun conociendo la persona adecuada. Tal cambio de destino tuvo lugar cuando Dora y yo nos conocimos. Y tal momento tuvo lugar en cada una de nuestras vidas cuando recibimos a Cristo.

II. Jesús vino a la tierra a cambiar nuestro destino de la muerte a la vida.

Ves, Jesús esta en la empresa de cambiar destinos. Solo escucha lo que el dijo al principio de su ministerio en Lucas capitulo 4:

Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer. Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados: Para predicar el año agradable del Señor. Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos. Lucas 4:16-21

¡Es todo acerca de noticias! Eso es lo que Jesús vino a traer a la tierra, noticias que cambian destinos.

Ahora, ¿que son las noticias? Las noticias son un reporte de los eventos recientes. ¿Que clase de noticias?  Buenas noticias. Esas noticias que son deseables, favorables y agradables. ¿Y para quienes eran esas noticias? Eran para los pobres, para aquellos en cautividad, aquellos que eran ciegos y aquellos que estaban oprimidos.

¿Que hacen que estas sean buenas noticias?

  • Bien, para los pobres significa liberación de la pobreza.
  • Para los cautivos significa liberación de la prisión.
  • Para los ciegos significa recibir la vista.
  • Para los oprimidos significa el final de la opresión.

Cuando alguien escucha noticias como estas, se preguntara, ¿que me va a costar? ¡Todo esto es gratis! ¡Es esto lo que hace que estas noticias sean tan buenas!

III. El Evangelio es también un mensaje sobrenatural.

Sin embargo las buenas noticias son algo más que información. Es un mensaje sobrenatural. En el pasaje Jesús leyó de Isaías, el dice que fue ungido para predicar las buenas noticias. Eso significa que hay poder detrás de las palabras del mensaje. Es por eso que el mensaje del Evangelio no solo cambia vidas, cambia naciones y ha cambiado el curso de la historia humana. Es por eso que Pablo dice en Romanos, “No me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.”

Al leer a través del Nuevo Testamento vemos la evidencia del poder del Evangelio para cambiar vidas. Piensa en el recolector de impuestos, Zaqueo. Toda su vida pensó en acumular riquezas. Luego el se encontró con Jesús y de repente, el dinero no era la fuerza que lo motivaba en su vida. Otro ejemplo fue el Apóstol Pablo, una vez conocido como Saulo. El era un apasionado en seguir las tradiciones del judaísmo y perseguía aquellos que seguían a Cristo. Pero cuando el se encontró con Cristo en el camino a Damasco, su vida dio un vuelco y  comenzó a propagar el mismo mensaje de cambiar vidas de Cristo. Y las nuevas fueron difundidas de que el hombre que perseguía a la iglesia estaba ahora predicando el mensaje de fe que el trato de destruir. Ese es el poder del mensaje de Cristo.

IV. El Evangelio es para compartir.

Así que Jesús fue un cambiador de destinos. Esa fue su misión. El dijo que vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Todos nosotros estábamos perdidos y lejos de Dios. Luego el mensaje de Jesús vino a nosotros y cuando lo recibimos nuestras vidas cambiaron, y fuimos conectados con Dios otra vez. Éramos pobres; teníamos una deuda por nuestros pecados que no podíamos pagar. Pero Jesús pago la deuda por nosotros. Éramos cautivos de nuestros pecados. El pecado era nuestro dueño y no teníamos elección más que obedecer. Pero Jesús nos libero del pecado y sus efectos en nuestras vidas. Estábamos espiritualmente ciegos, impedidos de ver la verdad de Dios y sus caminos. Pero Jesús nos dio la vista. Y estábamos oprimidos por Satán y estábamos bajo su dominio; pero Jesús nos dio libertad de esa opresión. El poder de Satán ha sido derrotado y nosotros estamos en posición de resistirlo.

Lo que tenemos ahora es vida eternal. Dios ha compartido su vida con aquellos que están dispuestos a recibirla. Trae un nuevo nacimiento en nuestras vidas. Ya no somos más la misma persona y tenemos un destino una destinacion.

Obviamente, las buenas nuevas que Jesús vino a traer no han alcanzado a todos aun. Allí es donde tu y yo participamos. Podemos ser cambiadores de destinos como Jesús. Ves, las buenas noticias son para compartir, y son tan poderosas hoy como lo fueron hace 2000 años atrás. ¿Conoces a alguien que este atrapado en la pobreza y necesita liberación de esa maldición? ¿Conoces a alguien atrapado en cautividad por cosas como drogas, alcohol o sexo? ¿Hay alguna gente que conoces que es ciega a las cosas de Dios y su poder para ayudarles? O ¿has encontrado personas quienes son temerosas, deprimidas, obsesivas u oprimidas por Satanás? Todas estas personas necesitan escuchar las buenas noticias que Jesús vino a proclamar. Y necesitan ver su poder. Y estoy aquí hoy para recordarte que tenemos ese poder para compartir las buenas nuevas y demostrarle al mundo que es real.

Como ven no estamos solos cuando venimos a compartir las buenas noticias; el Espíritu Santo nuestra guía y ayudador. Jesús nos dijo, que si lo seguimos, el nos haría pescadores de hombres, que recibiríamos poder y habilidad a través del Espíritu Santo para ser sus discípulos. El Espíritu de Dios nos ha dado poder a cada uno de nosotros con dones espirituales, esto es, habilidades sobrenaturales, para compartir las buenas nuevas y proveer para las necesidades de un mundo que esta perdido y muriendo.

Pablo habla de estos dones espirituales en varios lugares como en Efesios 4:11-13:

Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo:

 

 

Si, en cada iglesia Jesús ubica al menos uno de cada miembro de estos ministerios: un apóstol, un profeta, un evangelista, un pastor y un maestro. Alguno de ustedes son profetas, uno que es llamado a hablar la palabra de Dios; y tal vez no lo sabes. Otros de ustedes son evangelistas. Tienen un don natural para compartir las buenas nuevas de Jesús y de traer a la gente a comprometer sus vidas a el. Otros de ustedes son maestros. Tienen  el don de enseñar la palabra de Dios a aquellos que son nuevos en la fe Cristiana. Sin embargo, todavía no has reconocido ese don en tu vida y en este momento permanece sin desarrollar.

Y luego en Romanos 12:6-8 Pablo menciona otros dones:

De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe; ó si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina; El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Aquí Pablo habla acerca de profetizar, servir, enseñar, animar, contribuir a las necesidades de otros, liderazgo y mostrar misericordia. Algunos de ustedes son animadores; ustedes son buenos en ver el potencial de una persona y en apoyarlos en su destino. Otros de ustedes tienen el don de ayudar o servir; ustedes están siempre listos para dar de su tiempo y esfuerzo para lograr lo que se necesita hacer. Y algunos tienen el don de liderazgo, pero no lo reconocen. Tienes la habilidad de poner metas, desarrollar una estrategia y dirigir a otros para cumplir una misión en grupo. Aun otros tienen la habilidad de encontrar y repartir recursos para ayudar a aquellos con necesidades financieras u económicas. Y otros son buenos en demostrar la misericordia de Dios. En el mundo hay mucha gente que ha sido indiferente a los caminos de Dios y ha arruinado sus vidas. Fue por ellos que Jesús vino. Algunos de ustedes han sido equipados como dadores de misericordia. El Espíritu Santo te ha llamado a encontrar a aquellos con vidas arruinadas y mostrarles la gracia y misericordia de Dios.

Entonces, todos nosotros tenemos la oportunidad para ser cambiadores de destinos igual que el Señor Jesús. Nuestro Señor nos manda a ir y hacer discípulos. ¿Cual es tu respuesta a esto?  ¿Estas atemorizado o estas animado? Si la responsabilidad esta toda en ti; si todo depende de ti para encontrar a aquellos que están perdidos sin Cristo y de alguna forma convencerlos de arrepentirse de su antigua vida y recibir a Cristo entonces si, tendrías que tener temor. Pero la tarea de ganar a otros para el Señor no es una carga para que la lleves solo. La tarea de cambiar el destino de las personas esta bajo la dirección del Espíritu Santo. El es el que te provee con la habilidad de ministrar a aquellos sin Cristo. El Espíritu es que te llevara a aquellos que necesitan escuchar el mensaje de Cristo.

Cuando compartes la palabra de Dios es el Espíritu Santo que trae convicción. Y también te protege.

¿Has considerado que resultado tendría en tu vida si le permites al Espíritu Santo usarte como un cambiador de destinos? Traería gozo y emoción a tu vida, después de todo Jesús nos dijo que los ángeles en el cielo se alegran cuando un pecador se arrepiente. Veras la vida de las personas cambiadas, sus familias cambiadas y sus destinos cambiados.

En varias oportunidades he visto el destino de personas cambiadas a través del mensaje de Cristo, al tomar parte en evangelismo personal. Cuando estaba en la escuela en Kansas City, Missouri  lleve varias personas a Cristo mientras trabajaba con una iglesia en el este de la ciudad. Un día fui con otra persona a visitar a gente que vivía en el área alrededor de la iglesia. Golpeamos a la puerta y un anciano atendió. Le dijimos que éramos de la iglesia Bautista Tower View, y que estábamos visitando la gente de allí. El hombre nos invito y nos dijo algo extraño, “pienso que se quienes son ustedes” Pensamos que el y su esposa visitaron la iglesia y que nos reconocían, pero en realidad, supimos después, que el pensó que yo era un pariente de su esposa. Así que nos sentamos y comenzamos a compartir con la pareja como recibir el regalo de la vida eterna. Y la esposa a pesar de las objeciones de su esposo, oró para recibir a Jesús. En otra ocasión visitamos una pareja joven y compartimos el mensaje con ellos. Oraron para recibir vida eterna y pronto empezaron a venir a la iglesia.

Hice lo mismo mientras estaba viviendo en el país de Belice. Encontré que la gente estaba muy abierta para escuchar el mensaje de Cristo y para orar y recibir el regalo de Dios de la vida eterna. Cuando vaya al cielo, espero ver de nuevo todos estos hermanos y hermanas que lleve al Señor. Tú también puedes compartir este gozo y esta emoción.

Entonces, todos resolvamos ser parte del plan de Dios para cambiar la destinación y el destino de aquellos que van a la destrucción. ¿Como puedes unirte al ejercito de aquellos llevando el mensaje de cambiar  vidas de Jesús?

Primero, haz de ti un sacrificio vivo; compromete tu vida a compartir las buenas nuevas a través de las habilidades que Dios te ha dado. Recuerda que Jesús nos dijo en Mateo 16:25, “Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.”  Entonces, si quieres encontrar tu vida, trata de perderla en el servicio al Señor.

Luego, desarrolla estos dones y habilidades dentro de ti. Pablo le aconsejaba a Timoteo, “No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.” 1 Timoteo 4:14,15.

Y finalmente prepárate para compartir el evangelio. El apóstol Pedro nos aconseja, “Mas bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes.” Aprende como compartir el mensaje del evangelio y memoriza versículos útiles. Escribe un breve testimonio explicando como era tu vida antes de recibir a Cristo y luego que cambios hubo después de recibir a Cristo y practica como decirlo.

Entonces hermanos y hermanas, les ruego que acepten el desafío de volverse  cambiadores de destinos, porque tienen algo de gran valor para compartir; algo que el resto del mundo esta buscando. Y el efecto de cambiar el destino de alguien tiene el potencial de multiplicarse. Alguien que llevaste a Cristo puede ganar cientos de otros. Entonces cuando llegues al cielo descubrirás una gran multitud que ha sido traída al reino de Dios a través de tu obediencia.

Y si estas sentado aquí hoy sin haber recibido el regalo de Dios de la vida eterna

Tu destino de acuerdo a la palabra de Dios es el juicio y separación de Dios. Pero puedes cambiar ahora mismo. Solamente reconoce que Jesús murió por ti para pagar la pena de tus pecados y desobediencia y te ofrece una nueva vida y una casa futura en el cielo. No hay nada que puedas hacer para ganarlo, pero lo puedes recibir aceptando su sacrificio por ti y comprometer tu vida a El. La Biblia nos dice que “Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud [salvación].” Romanos 10:9-10

Si te gustaría cambiar tu destino, haz esta oración con fe en tu corazón: Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados y me vuelvo a ti. Creo que moriste por mí y resucitaste de la muerte para pagar la pena de los pecados. Recibo el regalo de la vida eterna y te hago el Señor de mi vida. Gracias Señor Jesús. Amen

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